dijous, 21 de juliol del 2011


Verás... No iba a llamarte. Porque me prometí no hacerlo. Pero desde lo de ayer, cuando hablé con tu novia, me quedé muy rallada. Comprendo que me lo merezco, pero después de todo, lo he intentado. Cuando la cabeza me decía que no lo hiciera, yo le hice caso a lo que de verdad sentía y luché por ti. Tres largos meses de perdones, de ralladuras, de darme cuenta de lo mucho que te quiero. Y nada. Que esta noche he soñado contigo y casi te beso, en sueños. Joder. Que te echo de menos.Pero supongo que me lo acabas de dejar muy claro, que no queda nada, que para una vez que eres feliz con una chica, que no quieres que nada te lo estropee. ¿Qué que queda de mí en ti? Pues el tatuaje, me queda que algún día mires tu muñeca y veas el: "05234" y pienses la voy a ir a buscar. Eso, eso es lo único que me queda. También queda la inmensa carta que te escribí diciéndote todo lo que te quería, y todo lo que te necesitaba en mi vida; escondida en el libro de Pablo Neruda, en la página de mi poema favorito, ese que tantísimas veces te leí mientras tu pasabas de mi acostados en tu colchón nuevo... Tranquilo mi vida, no joderé tu felicidad, te mereces ser feliz más que nadie en el mundo. Que sepas que seguiré estando aquí, aunque discutamos, aunque te diga que no quiero saber nada más de ti, aunque te diga que ya no te quiero, aunque me ponga histérica como lo hice tantas veces en estos tres años. Estoy aquí, en el número 17 de una carretera cualquiera. Para cuando quieras, para cuando lo necesites, por si algún día quieres volver a darme la vida.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada